Poetas Latinoamericos

 Poetas latinoamericanos



Mario Benedetti (1920-2009)


Mario Benedetti es uno de los escritores latinoamericanos más leídos y con mayor reconocimiento internacional. Formó parte de la llamada Generación del 47 y recibió el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

Nació en Paso de los Toros, Tacuarembó, en 1920, y falleció en Montevideo en 2009. Sus poesías están marcadas por los temas románticos en medio del escenario de compromiso social que caracterizó a esa época.

Además de poesía, Benedetti escribió novelas, como La Tregua y Gracias por el Fuego; cuentos, ensayos, canciones y obras de teatro.


Por siempre

Si la esmeralda se opacara,

Si el oro perdiera su color, 

Entonces, se acabaría

Nuestro amor.

Si el sol no calentara, 

Si la luna no existiera,

Entonces, no tendría

Sentido vivir en esta tierra

Como tampoco tendría sentido

Vivir sin mi vida,

La mujer de mis sueños,

La que me da la alegría…


Si el mundo no girara

O el tiempo no existiese,

Entonces, jamás moriría 

Jamás morirías

Tampoco nuestro amor…

Pero el tiempo no es necesario 

Nuestro amor es eterno

No necesitamos del sol 

De la luna o los astros

Para seguir amándonos…

Si la vida fuera otra

Y la muerte llegase

Entonces, te amaría

Hoy, mañana…

Por siempre…

Todavía.




Pablo Neruda (1904-1973)


Para conectar emocionalmente con los versos de este autor chileno, lo mejor es conocer, aunque sea por encima, su vida y su manera de concebir el arte. Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, más conocido como Pablo Neruda, fue un poeta que nació el 12 de julio de 1904 en Parral (Chile) en el seno de un matrimonio entre una maestra de escuela y un ferroviario, y murió el 23 de septiembre de 1973 por causas que todavía no se han esclarecido (posiblemente fue envenenado durante las semanas iniciales del régimen de Augusto Pinochet, debido a su implicación en la política). Entre esos años, tuvo lugar uno de los procesos de creatividad literaria más célebres del mundo hispanohablante, ya que la obra de Neruda se ha vuelto famosa tanto en América como en España, y va más allá de la literatura chilena


 Poema 1

Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,

te pareces al mundo en tu actitud de entrega.

Mi cuerpo de labriego salvaje te socava

y hace saltar al hijo del fondo de la tierra.

Fui sólo como un túnel. De mí huían los pájaros,

y en mí la noche entraba en su invasión poderosa.

Para sobrevivirme te forjé como un arma,

como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.

Pero cae la hora de la venganza, y te amo.

Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.

¡Ah los vasos del pecho! ¡Ah los ojos de ausencia!

¡Ah las rosas del pubis! ¡Ah tu voz lenta y triste!

Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.

Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!

Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,

y la fatiga sigue y el dolor infinito.


  • Este poema de Pablo Neruda se encuentra dentro del libro “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”. Un texto que deja ver a un Neruda rebelde, en su adolescencia. Este libro se considera doloroso, porque Neruda sufre el amor, y lo anhela. Esta pieza de poesía, concretamente, trata sobre la sexualidad y el cuerpo de la mujer. Aunque lo vive, no lo posee. Perderse en el cuerpo de una mujer puede ser tanto una experiencia física como espiritual. Neruda se encuentra entre el deseo de tener a esa mujer y la angustia de no estar junto a ella. 


Alejandra Pizarnik (1937-1972)



Flora Alejandra Pizarnik nació en Avellaneda el 29 de abril 1936, en el seno de una familia de inmigrantes rusos que perdió su apellido original al instalarse en Argentina: antes de ser argentinos, los Pizarnik eran los Pozharnik. Estudió en a la Escuela Normal Mixta de Avellaneda y se recibió en 1953. Un año después comenzó a estudiar Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires, al mismo tiempo que se inició en el mundo de las artes de la mano del pintor surrealista Batlle Planas. Además de pintura estudió periodismo, técnica que utilizaría para escribir críticas en distintos periódicos.

DÍAS CONTRA EL ENSUEÑO

No querer blancos rodando
en planta movible.
No querer voces robando
semillosas arqueada aéreas.
No querer vivir mil oxígenos
nimias cruzadas al cielo.
No querer trasladar mi curva
sin encerar la hoja actual.
No querer vencer al imán
la alpargata se deshilacha.
No querer tocar abstractos
llegar a mi último pelo marrón.
No querer vencer colas blandas
los árboles sitúan las hojas.
No querer traer sin caos
portátiles vocablos.


Julio Cortazar (1914-1984)




Si hablamos de Julio Cortázar, probablemente la mayoría de personas que conozcan su obra identificaran su nombre con la de uno de los más grandes exponentes de la literatura hispana del pasado siglo.

Este escritor argentino, si bien de origen belga (si bien nació en Bélgica, al poco de nacer su familia huiría de la Primera Guerra Mundial primero a Suiza, luego a Barcelona y finalmente a Argentina, donde crecería), que además fue traductor y un importante intelectual de su tiempo, probablemente será más reconocido por sus cuentos y por una de sus obras novelescas más importantes, Rayuela.


Toco tu boca

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio.

Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Este bonito poema de amor nos relata las sensaciones que produce una situación de intimidad y amor y las sensaciones que nos despierta mirarse y besarse con la persona amada.